Qué es una correduría de seguros y cómo cobra

Una correduría de seguros es una empresa de mediación que te asesora y gestiona tus seguros sin pertenecer a ninguna aseguradora. Su trabajo se nota sobre todo cuando hay un problema: un siniestro, una renovación que sube o una cobertura que no es la que creías. Esta guía explica qué es, qué hace, cómo cobra, qué requisitos legales debe cumplir y cómo comprobarlo antes de confiarle tus pólizas.
1. Qué es una correduría de seguros
El Real Decreto-ley 3/2020, de 4 de febrero, sustituyó a la Ley 26/2006 de mediación de seguros e incorporó la Directiva (UE) 2016/97. Clasifica a los mediadores en agentes y corredores. Los corredores realizan la distribución ofreciendo asesoramiento independiente, basado en un análisis objetivo y personalizado, a quien demanda cobertura para unos riesgos. Una correduría es un corredor constituido como sociedad; también hay corredores personas físicas.
Un corredor no es una aseguradora ni un empleado de una aseguradora. No asume ningún riesgo ni decide si se paga un siniestro: eso lo hace la aseguradora, de acuerdo con la póliza y la ley. De hecho, la normativa prohíbe a los mediadores asumir la cobertura de riesgos y añadir recargos a los recibos de prima.
Según el informe estadístico de mediación 2024 de la DGSFP, el 21 de noviembre de 2025 el registro estatal contaba con 884 corredores personas físicas y más de 2.500 corredurías sociedad, en total más de 3.400. El informe analiza solo el registro de la DGSFP; los mediadores inscritos en los registros autonómicos constan aparte.
2. Qué hace una correduría por ti
Antes de contratar, identifica tus necesidades a partir de lo que le cuentas, mira qué hay en el mercado y, si te asesora, te hace una recomendación personalizada y te explica por qué un producto concreto las cubre mejor (Directiva, art. 20). También debe informarte de quién es, de si actúa por tu cuenta o por la de una aseguradora y de cómo cobra (arts. 18 y 19).
Durante la vida de la póliza, gestiona renovaciones, modificaciones y recibos. Hay una pregunta que conviene hacerse cada año: ¿la póliza sigue cubriendo lo que debe cubrir? Las situaciones cambian (una reforma, un vehículo nuevo, un negocio) y las coberturas deberían seguirlas.
Cuando las cosas van mal, la normativa exige al corredor prestar asistencia y asesoramiento en caso de siniestro. Ahí se nota la diferencia: alguien que conoce tu póliza habla con la aseguradora por ti, reúne la documentación, hace el seguimiento y te explica en qué punto está el expediente. En Invertis, cada siniestro se sigue de forma manual y personal, con una persona de referencia. Ninguna correduría puede prometer el resultado: la decisión de pagar corresponde a la aseguradora y depende de lo que diga la póliza.
3. Cómo cobra una correduría
La remuneración del corredor reviste la forma de comisiones. La aseguradora paga una cuando se contrata o se mantiene una póliza a través de la correduría, y esa comisión va incluida en la prima. Por tanto, no pagas un importe adicional por el asesoramiento ni por la gestión de los siniestros. La Directiva (art. 19) obliga al corredor a indicarte, antes de contratar, si cobra una comisión incluida en la prima o un honorario que paga directamente el cliente.
La normativa permite que corredor y cliente pacten por escrito honorarios profesionales, pero debe ser un acuerdo expreso, nunca una sorpresa. En Invertis no pagas nada aparte de la prima.
También hay una regla que te protege: la remuneración y los incentivos no pueden entrar en conflicto con la obligación de actuar en beneficio del cliente (Directiva, art. 17). Por eso es legítimo que preguntes cómo cobra cualquier mediador, y que lo pidas por escrito.
4. Requisitos legales: qué debe cumplir una correduría
5. Cómo saber si una correduría es legal
Antes de confiarle tus pólizas, comprueba esto:
6. Cuándo conviene una correduría
No siempre hace falta una correduría. Si necesitas un solo seguro sencillo y sabes exactamente lo que quieres, puedes contratarlo directamente, con un agente o en el banco, siempre que entiendas las condiciones. Una correduría aporta más cuando tienes varias pólizas (hogar, vehículo, salud, vida, negocio), cuando un riesgo es complejo o cuando quieres que alguien lleve los siniestros por ti.
Si ya tienes corredor y no estás satisfecho, el cambio de mediador es un trámite sencillo y no cancela la póliza.
Preguntas frecuentes
¿Una correduría es lo mismo que una aseguradora?
No. La aseguradora asume el riesgo y decide si se paga un siniestro según la póliza. La correduría es un mediador que te asesora y gestiona la póliza. La normativa prohíbe a los mediadores asumir la cobertura de riesgos.
¿Tener una correduría me cuesta dinero?
La remuneración del corredor son comisiones que paga la aseguradora y van incluidas en la prima. Solo habrá honorarios si tú y el corredor los pactáis por escrito. En cualquier caso, debe informarte de la naturaleza de su remuneración antes de contratar.
¿Puede una correduría tener vínculos con una aseguradora?
Puede ocurrir, pero debe hacerlo constar de forma destacada en la publicidad y la documentación mercantil: por ejemplo, si una aseguradora o un agente tiene una participación significativa en su capital, o si ella la tiene en una aseguradora.
¿Dónde puedo reclamar si hay un problema con una correduría?
Primero, ante el servicio de atención a la clientela de la correduría o su defensor, dejando constancia. Si te la han rechazado o ha pasado un mes sin respuesta (dos si no eres consumidor), puedes acudir al Servicio de Reclamaciones de la DGSFP, que atiende también las quejas contra corredores y corredurías de seguros.
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